domingo, 3 de octubre de 2010

Las invasiones están fuera de control en el oeste del Ávila

Fuente: www.eluniversal.com Caracas, 30 de septiembre de 2010 Mayte Albornoz
Los asentamientos contribuyeron al colapso en la entrada de la avenida Baralt
Están camuflados, pero están. Y cada vez son más. Justo ahí, debajo de los primeros arbustos en las laderas del Ávila, se esconden decenas de viviendas improvisadas sin que las autoridades del Gobierno nacional hayan tomado medidas contundentes para frenar su construcción en una zona que debería ser protegida. Se trata sobre todo de personas en situación de calle afectadas por las drogas, pero también hay damnificados de otras zonas de la ciudad que incluso salen en la mañana hasta sus trabajos y se les ve bordeando la avenida Boyacá con sus uniformes. Eso afirman los vecinos de los bloques de Simón Rodríguez en Maripérez, quienes tienen vista panorámica de los ranchos en medio del pulmón vegetal desde sus balcones. Los invasores hacen senderos por la montaña o suben por las torrenteras hasta sus hogares. Tal cual como comienza cualquier asentamiento, hacen cortes rústicos tipo terraza en el terreno y allí construyen sus viviendas. En el recorrido por los caminos de tierra se consigue ropa, ollas e incluso sistemas de seguridad o cercas para protegerse de cualquiera que traspase los límites de su "territorio". Las invasiones se encuentran sobre todo en las cercanías del distribuidor La Castellana y la avenida Baralt, justo allí encima del puente de Los Mecedores, donde la inundación mantuvo la vía cerrada durante cuatro días, y abrió ayer. Tierra floja, basura y restos de enseres que bajaron de la montaña contribuyeron a tapar los drenajes. En Inparques exigieron una carta como paso previo para ofrecer información, pero seis días después El Universal aún no ha recibido respuesta. Leonardo Arjona, presidente de la asociación civil Proyecto Ecológico Waraira Repano, reconoce que es verdad que ha habido esfuerzos de la Guardia Nacional por desalojar a los ocupantes, pero ellos siempre vuelven. Arjona aseguró que todas las denuncias de los grupos ecológicos se detienen en la Fiscalía Ambiental. "Además de las invasiones, en la parte del parque nacional que corresponde a Guatire están talando y tenemos las pruebas. Inparques decomisa la madera, pero los ocupantes siguen con su trabajo". Según la asociación, de las más de 85 mil hectáreas de parque, repartidas entre Distrito Capital, Vargas y Miranda, ya hay entre 5 y 7 mil deforestadas. "Con cada vivienda que se construye, por sencilla que sea, Caracas se queda con menos árboles", afirmó el experto.

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