lunes, 27 de diciembre de 2010

Ecosistema de El Ávila en riesgo

La Guaira 1892 (Notese el bosque de cactus y espinares que existen en las laderas del Parque Nacional El Avila)


La Guaira, Cactus 1922

Fuente: www.eluniversal.com Caracas, 22 de diciembre de 2010 Alicia de la Rosa

Foto: Archivo digital de Pedro Biern
Elevar la cota es una amenaza para la conservación del ambiente
El pasado 6 de diciembre el presidente Hugo Chávez, ordenó modificar la cota legal de construcción entre 80 y 100 metros sobre el nivel del mar en la ladera norte del Parque Nacional Waraira Repano para dar soluciones habitacionales a los damnificados por las recientes precipitaciones suscitadas en los últimos días. Esto generó preocupación en las asociaciones de conservación del medio ambiente, quienes aseguran que la supervivencia del ecosistema xerofítico, predominante en la zona, está en riesgo y que según el Libro Rojo de los ecosistemas de Venezuela se encuentra en "peligro crítico", que es la categoría más extrema antes de declararlo extinto. Rodolfo Castillo, gerente de Proyectos de la Asociación Civil para la Conservación de los Parques Nacionales de Venezuela (Bioparques), asegura que el ecosistema xerófitos "ya ha sido afectado por la tala y la quema indiscriminada y, si le agregamos la expansión del urbanismo, estamos en presencia de especies vegetales en posible extinción, tomando en cuenta que los matorrales semidesérticos solo ocupan el 2% del país". "En Vargas habían 144 km2 de espinar en el año 1988. Hoy apenas quedan 32km2. Con la desafectación se eliminarían 25km2 llevándolo al borde de la extinción". Castillo precisó que el hecho de que la vegetación xerofítica sea considerada monte o semidesértica, "no le quita relevancia" en la conservación del medio ambiente. "Al contrario, el hecho de que El Ávila sea el pulmón vegetal de la ciudad necesita de la combinación de todo los ecosistemas y cualquiera que sea eliminado causará un impacto en la temperatura, en el clima, en los suelos y esos impactos hay que considerarlos a la hora de construir". Recomendó tomar en cuenta la premisa del desarrollo sustentable que considera no sólo el aspecto social, que incluye la necesidad de viviendas para todas aquellas familias afectadas por las lluvias, sino el aspecto ambiental. "Los criterios de sustentabilidad ambiental deben ser los factores que determinen la aptitud de los terrenos para la construcción. Hay que considerar que hacia Vargas, este parque nacional presenta un alto riesgo geológico para la construcción, debido a que las capas del suelo tienen la misma orientación que la pendiente de la montaña, lo que aumenta el riesgo de deslizamientos. La modificación del terreno y la consecuente pérdida de la cobertura vegetal entre los 120 y 240 metros de altitud, incrementará la vulnerabilidad". Castillo considera que la coyuntura es una oportunidad para discutir y buscar soluciones no sólo para el déficit de viviendas sino en el desarrollo de medidas que garanticen la conservación de los ecosistemas que susciten en el parque nacional El Ávila.

Anaís Caldera Rodríguez

Imagen actualizada de Google Earth de la recién construida Ciudad Caríbia, en la Fila de los Indios, Estado Vargas. Nótese la destrucción de bosques Xerófilos, la degradación topografica, apertura de multiples caminos, la erosión, el relleno de los cauces con materiales arcillosos removidos y la destrucción de todo un complejo alqueológico precolombino de los indios Tarmas que se encontraba en la Fila de los Indios. Además los efectos posteriores que esta ciudad causaría al ambiente como son la contaminación y proliferación habitacional de ranchos. Lo mismo le pasaría a El Avila si se construyeran complejos habitacionales.

Ciudad Caríbia
Ciudad Caríbia

Ciudad Caríbia
Fuente: www.el-carabobeño.com 21 de diciembre de 2010 (Textos)
Fotos: Google earth y Textos de fotos: Pedro Biern
Construir en El Ávila: ¿solucionará el problema de vivienda u originará otros?
En 1958, a través del decreto número 473, El Ávila fue declarado parque nacional Un Área Bajo Régimen de Administración Especial en aras de resguardar la biodiversidad que habita en sus 85 mil 192 hectáreas de montaña y lo convierten en un espacio boscoso donde no cabe el concreto, porque sus características biológicas, ecológicas, físicas, químicas y ambientales son totalmente distintas a las zonas y los suelos aptos para el desarrollo habitacional, comercial e industrial, e iguales o parecidas al resto de los 245 parques nacionales venezolanos.
Ninguna de sus faldas debe intervenirse para la construcción de viviendas u otras edificaciones, porque eso implica su deforestación y paulatino genocidio por la acción depredadora de quienes lo habitarán o de quienes vieron en su inmensidad una solución para el déficit habitacional, sin considerar que su intervención originará un impacto ambiental sin precedentes que arreciará el calentamiento global, la sequía y otros fenómenos propios del mal uso de los suelos.
Construir en El Ávila es contravenir las normas de la ordenación sostenible del territorio y ahondar en el crecimiento anárquico y de alto riesgo existente. Es fortalecer la expansión habitacional desordenada del ayer y responsable de la formación de rancherías en las principales ciudades venezolanas y de la pérdida de “viviendas” en el país. Es atentar contra la conservación, la defensa y el mejoramiento del ambiente, lo cual no es más, entre otras, que la creación, la protección, la conservación y el mejoramiento de parques nacionales, reservas forestales, monumentos naturales, zonas protectoras, reservas de regiones vírgenes, cuencas hidrográficas, reservas nacionales hidráulicas, reservas de faunas silvestres, parques de recreación a campo abierto o de uso intensivo, áreas verdes en centros urbanos o de cualesquiera otros espacios sujetos a un régimen especial.
También es atentatoria del mandato constitucional que reza: “El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales, económicas, políticas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sostenible, que incluya la información, consulta y participación ciudadana”...
Con esa medida, el Estado no protegerá el ambiente, como lo consagra el artículo 127 de la Carta Magna. Al contrario, profundizará el desequilibrio ecológico existente hoy en el planeta Tierra y causante de las vaguadas recientes en Venezuela, las inundaciones y hasta de los largos veranos. E igualmente, atentará contra el bienestar de la colectividad, por cuanto la deforestación sólo aumenta la temperatura por la pérdida de los árboles o principales filtros naturales que atrapan los gases contaminantes vertidos a la atmósfera y producen el efecto invernadero y el calentamiento de la Tierra. Su intervención detendrá o acelerará los ciclos biológicos, físicos y químicos. Por ende, le impedirá proveer agua y disminuir la oleada de calor por el corte de plantas y árboles.
En El Ávila ni en ninguna otra ABRA se puede construir. A su territorio tampoco se le puede dar un uso distinto del establecido, porque sí allí se fabrican viviendas para palear el déficit, no se estará solucionando el problema habitacional. Eso sería el principio de muchas desgracias anunciadas, como la ocurrida en el estado Vargas, en 1999. Ese tipo de decisiones asumidas para dar respuestas a las emergencias por las lluvias, se transformará en el futuro en otro problema más grave que el actual, pues la naturaleza cobra cuando se le altera sus cauces.
Echar adelante un plan territorial orquestado por un hombre, sin un previo y serio estudio de impacto ambiental y sin la opinión de verdaderos expertos en la materia ambiental, ecológica y urbanística, por el simple hecho de complacer el mandato es una equivocación, porque si las leyes naturales se violan, los seres humanos serán los más afectados por sus nefastas consecuencias. Sí ese proyecto se concretara, lo mejor será que las universidades cierren sus puertas, porque al parecer los conocimientos allí impartidos no sirven para nada, pues una sola persona en el país es la única sabía y quien tiene la potestad de decidir y hacer que se cumpla su decisión, por muy desacertada que sea.
¿Si la nación cuenta con un mecías superdotado, capaz de resolverlo todo para qué sirven las demás instituciones? Pregunta que muchos se hacen luego del anuncio de la posible construcción de casas en El Ávila.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Vandalismo en las estaciones

Fuente: www.eluniversal.com Caracas, domingo 19 de diciembre de 2010
En la última década, la Universidad Central de Venezuela instaló dos redes de estaciones meteorológicas, una en la Cuenca del río San José de Galipán (11 estaciones) y otra en las cuencas de las quebradas Tacagua, La Zorra y el río Mamo (19 estaciones). La primera fue instalada en el año 2000 con ayuda del Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología y la otra en el año 2005 y financiada por la Unión Europea.Muchas de estas estaciones (hoy bajo el mando del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, Inameh) han sido víctimas del vandalismo, al punto que ya existen tres que fueron totalmente desmanteladas y no están operativas.La función de estas estaciones, que comenzaron a operar tras la tragedia de Vargas, es controlar los niveles de las cuencas más importantes de las quebradas que amenazan el área metropolitana y el estado Vargas, monitorear los volúmenes pluviométricos y hasta la saturación de los suelos, por lo que desde la UCV se hace un llamado al Gobierno para que despliegue algún tipo de seguridad en las estaciones que aún están operativas. JB

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Miles de hectáreas de bosques podrían ser incorporadas al Waraira Repano al este de Los Caracas

Hotel Humboldt Parque Nacional Waraira Repano

Fuente: www.avn.info.ve Caracas, 14 Diciembre de 2010
Varios miles de hectáreas de bosques “siempre verdes” podrían ser incorporadas al Parque Nacional Waraira Repano, en la zona comprendida entre la población de Chuspa, en la costa mirandina, y la ciudad vacacional de Los Caracas, en el estado Vargas.
Estos espacios resultarían de la reducción de la cota del parque, en el área señalada, a 120 metros.
La cota entre Los Caracas y el lindero este es irregular y supera muchas veces los 1.000 metros, mientras que entre Los Caracas y la quebrada de Tacagua, lindero oeste, la cota está fijada en 120 metros.
Entre Los Caracas y Chuspa media una distancia de aproximada de 30 kilómetros.
Definición de cota
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) el significado de la palabra cota es el siguiente: “Altura de un punto sobre un plano horizontal de referencia”.
En nuestro caso, el plano horizontal de referencia es el nivel del mar y el punto de altura es el nivel que se fije al lindero del parque. Por ejemplo, la cota del parque Waraira Repano en el valle de Caracas es de 1.000 metros, marcado por la avenida Boyacá, más conocida como Cota Mil.
Medida incomprensible
En reunión con los periodistas, el pasado viernes 10 de diciembre, el ministro del Ambiente, Alejandro Hitcher, denunció la disparidad de criterios presente en el Decreto de Fundación del Parque (Decreto Nº 473, 12 de diciembre de 1958), en el cual se establecen distintos tipos de cota para el parque, antes El Avila, hoy Guaraira Repano, en su vertiente norte.
Una primera, de 120 metros, entre la quebrada de Tacagua ( lindero oeste) y la Ciudad Vacacional de Los Caracas, y otras distintas en el área del parque ubicada al este de Los Caracas y hasta Chuspa, límite referencial por el este, donde, en algunos puntos, toca la fila maestra de la montaña y supera los 1.000 metros de altitud.
El Ministro expresó que no entiende la razón por la cual en el decreto de fundación del parque la línea de demarcación de su lindero se llevó, súbitamente, a 120 metros sobre el nivel del mar a partir del río Los Caracas y hasta el extremo oeste de la costa, la quebrada de Tacagua.
Esto, según sus palabras, hace que el estado Vargas esté condenado a la imposibilidad de aumentar su densidad poblacional.
“En este momento, el estado Vargas está condenado por un decreto que revisamos hasta la saciedad, hasta el último documento, y no entendemos por qué bajaron la cota en el río Los Caracas".
“No hay ninguna explicación técnica y ecológica, y pido a los expertos que están opinando sin haberse informado que me busquen un solo documento donde justifiquen esta situación”, puntualizó.
El ministro explicaba a los periodistas los alcances del anuncio presidencial de elevar la cota del parque de 120, donde se encuentra ahora, hasta 220 metros, 100 metros más, en el área comprendida entre la quebrada de Tacagua y el río Naiguatá, en pleno litoral central, en una franja de 30 kilómetros, aproximadamente.
Terrenos seguros
Señaló el titular de Ambiente que el Gobierno se propone reivindicar los terrenos ubicados entre los 120 y los 400 metros sobre el nivel del mar, en la zona ya definida, porque son de buena capacidad portante y en ellos no hay sistema ecológico que proteger, porque son suelos xerofíticos y macrotérmicos.
“A partir de allí, comienza la vegetación de transición seguida de los bosques "siempre verdes", que son de la mayor importancia ecológica”, indicó.
“Los sitios más seguros para construir en Vargas son los que están ubicados entre las cotas 120 y 400, entre las quebradas de Tacagua y la quebrada o río de Naiguatá”.
Privilegiar al ser humano
Hitcher recalcó que, desde hace más de 30 años, los espacios ubicados hasta la línea de 400 metros sobre el nivel del mar han estado habitados por cientos de familias, que no perdieron sus viviendas ni con los deslaves de 1999 ni con los temporales del año 2005.
“Esas familias estaban bien ubicadas y tenemos que salvar esas viviendas y prevenir que a esos terrenos les ocurra lo que a muchos en Caracas, que se meteorizaron por la filtraciones de aguas servidas y perdieron su capacidad portante”.
Expresó que para consolidar esos terrenos es necesario urbanizarlos, primariamente, con la construcción de drenajes superficiales, drenajes sub superficiales, drenaje de aguas servidas y conducción adecuada, desde el punto de vista de la ingeniería, del agua potable.“ Ese es nuestro proyecto inicial”.
Nuevas hectáreas para el Wararia Repano
Aludiendo a los “bosques siempre verdes” ubicados en la costa, al este de Los Caracas, que están fuera de los límites del parque nacional, el Ministro señaló que pudiese ocurrir que el presidente Chávez decida comenzar a proteger esos ecosistemas. “Pudiese ser”, dijo.
“A lo mejor se lo recomendamos nosotros como Ministerio del Ambiente, que más bien subamos en la 120, hasta donde empieza el bosque siempre verde (entre las quebradas de Tacagua y Naiguatá, como está previsto), y que bajemos a la 120 (zona entre los Caracas y Chuspa)", puntualizó.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Una montaña de gente defiende al Ávila, el gran pulmon de Caracas


Fuente: http://www.ultimasnoticias.com/ Caracas, 12 de diciembre de 2010 Abrahan Carvajal
Hace exactamente 52 años, el 12 de diciembre de 1958, el cerro El Ávila fue declarado como Parque Nacional. Entre las consideraciones que rezaba el decreto presidencial destacaba "la conservación de los recursos naturales renovables y la formación de centros útiles para la investigación científica, así como también de sitios apropiados para el esparcimiento saludable del pueblo y la atracción turística". Esas consideraciones gubernamentales accionaron un resguardo legal sobre los bosques, plantas, así como los animales y otros seres vivos, el clima, aguas, suelos y demás elementos que dan vida a este gran pulmón vegetal de Caracas.
No obstante, en aquella ley el Ejecutivo Nacional quedaba facultado para excluir, de las zonas del parque, aquellas obras que por razones de utilidad pública considerara conveniente. ¿Bajo cuál criterio? Siempre quedó en un limbo.
El Parque Nacional El Ávila- hoy conocido como Waraira Repano- está considerado como una Área Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), lo cual garantizaría la conservación plena de todos sus espacios, el peligro, según sus defensores, proviene desde el propio Ejecutivo Nacional, el mismo que, en marzo del año en curso, consideró vital promover el cambio de nombre del majestuoso cerro por el vocablo indígena, con lo cual se "garantizaría la herencia histórica que se transfiere entre los pueblos y comunidades", aunque irónicamente, por estas páginas, el periodista Jesús Cova nos ha recordado que el modo correcto de escribirlo es Guaraira Repano.
Hoy en día, El Ávila o Waraira Repano- como prefieran- está amenazado y el desenlace está previsto más temprano que tarde. "Nos parece gravísimo que se hable de tomar las colinas del parque, pues esa expresión podría ser interpretada como un permiso para invadir; no sería la primera vez que el mensaje emanado de las instancias gubernamentales es peligrosamente equívoco", señala Cristina Vaamonde, quien es presidenta de Una Montaña de Gente, una ONG que ha venido implementando campañas para generar conciencia en el cuido de los espacios naturales en el país.
Alejandro Hitcher, actual Ministro del Poder Popular para el Ambiente, indicó que se haría un realinderamiento de la fachada norte del Parque Nacional Waraira Repano con la finalidad de construir viviendas que solucionen el problema que atraviesan los afectados por las recientes lluvias. "La construcción sería entre el río Tacagua y el río Naiguatá solamente, en el orden de unos veinte kilómetros", dijo.
Ante este anuncio que desató el Jefe de Estado, Hugo Chávez, el pasado domingo, cuando expresó que se elevaría la cota de construcción en el Parque Nacional, han surgido innumerables inquietudes y una incesante preocupación. John Duque, quien también es activista de Una Montaña de Gente, señala que al construir complejos habitacionales en El Ávila también implica habilitar servicios públicos: electricidad, líneas telefónicas, gas, entre otros y por tanto esto incrementaría la quema de terrenos y el desvío de riachuelos.
"La elevación de la cota de la vertiente norte a casi el doble de la actual, generaría un ecocidio, inclusive ya se ven los efectos cuando, desde hace un buen tiempo, han construido ranchos en algunas zonas", argumentó Duque quien cree que el peor enemigo que tiene El Ávila es la desinformación. "Hemos hecho campañas con el mensaje de que la temporada de sequía no es igual a temporada de incendio pues, las condiciones climatológicas en Venezuela no son las que generan los incendios espontáneos, pues estos se dan bajo un calor de 50 grados. La mano del hombre la que actúa", dijo Duque en referencia a la cadena de incendios que se ha registrado, en lo que ha de año, con saldo superior a las 3 mil hectáreas afectadas.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Día Internacional de las Montañas


La integridad del Ávila está en suspenso

Vista panoramica de la vertiente sur de el Ávila cerca de la costa nótese los deslaves del año 1999


Imagen aérea deslave costa de Vargas 1999

Fuente: http://www.eluniversal.com/ Caracas, 12 de diciembre de 2010 Por Andrea Small Carmona
Abogados, ecologistas y urbanistas coinciden en cuestionar la intención de eliminar hectáreas del parque nacional para construir. Caraqueños harán este domingo una cadena humana a los pies del cerro
No sólo lesiones físicas contra el patrimonio natural implica la medida sugerida recientemente por el presidente Hugo Chávez de aumentar de 120 a 200 metros la cota permitida para la construcción de viviendas en la zona norte del Parque Nacional Waraira Repano. Su condición está protegida no sólo por la conciencia ciudadana, sino por un fuerte marco jurídico, cuya violación constituye delito penalizado con altas multas e incluso cárcel.
Alexander Luzardo, abogado especialista en ambiente y ex presidente de la Comisión de Ambiente del Senado en el otrora Congreso Nacional, explica que son muchas las leyes que se estarían quebrantando con esta decisión gubernamental: "La Constitución Nacional tiene un apartado exclusivamente para salvaguardar los derechos ambientales. El artículo 127 especifica que el Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica. El Gobierno no está honrando ese compromiso", indicó.
Además de la Constitución Nacional, hay otros documentos que juegan un papel importante en la protección y salvaguarda, no sólo del Ávila, sino de todos los parques y monumentos naturales que tiene el país.
"La Ley de Orgánica para la Ordenación del Territorio, promulgada en 1983, especifica en su artículo 17 que las áreas bajo régimen especial serán adoptadas por decreto presidencial, pero también especifica que no es el Presidente quien las desafecta. El primer mandatario puede proponer, pero la decisión es competencia de la Asamblea Nacional, previa presentación de un informe presentado por un organismo como el Instituto Nacional de Parques o el Ministerio de Ambiente, que contenga razones lógicas y verificadas que justifiquen que la intervención total o parcial de un parque beneficia más a la nación que su protección. Eso no es algo sencillo de explicar, porque el patrimonio natural es un derecho considerado como transgeneracional. No cualquier argumento puede sostener una decisión como la que quiere tomar el presidente Chávez", dijo Mario Gabaldón, especialista en parques nacionales de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela.
Entre los documentos con valor legal que se estarían violando si se llegase a acatar de manera arbitraria la decisión del Gobierno Nacional sobre la intervención de más de 200 hectáreas de terreno en la zona norte del Ávila, están la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación; la Convención para la Protección de la Flora y Fauna y las Bellezas Escénicas de América -que también se conoce como el Convenio de Washington, firmado en 1940 y en el que todos los países del continente expresan su deseo de conservar y proteger sus zonas y paisajes naturales-; y el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, firmado en 1992.
Es más, la Ley Penal de Ambiente establece pena de cárcel para el funcionario público que autorice la construcción de obras violando los planes de ordenación del territorio vigentes. "La cota 120 está allí por razones técnicas, nada más. Yo me pregunto quién va a ser el responsable de las vidas que se pierdan cuando en la primera vaguada, se venga el cerro sobre las casas que quieren construir. ¿Quién va a ser penalizado por eso?", cuestionó Gabaldón.
Sin nuevas propuestas
"Pareciera que el presidente está mal asesorado", dijo Diego Díaz Martín, presidente de la organización no gubernamental ambiental Vitalis. "Hace cinco años, el actual ministro de Ambiente, Alejandro Hitcher explicó por qué no era posible intervenir zonas de las cara norte de la montaña para construir y ahora dice que sí es posible. Para que se puedan tomar decisiones como ésta, hay que contar con un equipo que esté realmente preparado y que mantenga sus posiciones", aseveró.
En 2005, Alejandro Hitcher dijo a El Nacional que construir viviendas más arriba de la cota 120 era prácticamente imposible debido, entre otras cosas, a que no se puede transportar agua potable por encima de esa altura.
"Hay un empeño en agredir los parques nacionales, no en mantenerlos. La solución al problema de la vivienda no es invadir y vulnerar los parques, sino buscar espacios seguros que sean capaces de albergar a la gente sin someterlos al hacinamiento que ya existe en las grandes ciudades", expresó Díaz Martín.
En Venezuela, el Parque Nacional Henry Pitier fue el primero en ser decretado, el 13 de febrero de 1937. Desde entonces y hasta la fecha se han decretado 43 parques nacionales, 21 monumentos naturales y varias otras figuras de protección. "El Gobierno de Hugo Chávez no ha creado ninguno en sus 12 años de gestión. ¿Este es el aporte natural que él le está dejando al país? Debe ser revisado", arguyó Luzardo.