lunes, 11 de marzo de 2013

Teleférico Warairarepano cerrará asueto de Carnaval con más de 35.700 personas trasladadas

 
 


 
Fuente: http://www.rnv.gob.ve Caracas, 12 de Febrero
Record en el número de usuarios
En el parque ha sido desplegado un dispositivo de seguridad con la participación de PC, Tránsito Terrestre, PNB, Bomberos de Caracas, y la Guardia del Pueblo
Para el cierre del asueto de Carnaval el Teleférico Warairarepano, ubicado en la ciudad de Caracas, espera superar las 35.700 personas movilizadas por este sistema de transporte, cifra superior a la registrada en el mismo período del año 2012, así lo dio a conocer Ivis Calea, Gerente General.
Para este martes, en horas de la mañana, el número de visitantes trasladados asciende a 28.715, no obstante el día lunes ingresaron al parque 11.400 personas por esta vía, con lo cual se establece ya un récord, destacó.
El servicio de traslado estará disponible hasta las 8 de la noche, mientras el parque Warairarepano, en la parte alta, estará abierto al público hasta las 10 de la noche.
Calea resaltó la colaboración de Protección Civil, Tránsito Terrestre, Policía Nacional Bolivariana, Bomberos de Caracas, Guardia del Pueblo, y el Escuadrón Montado para la asistencia de los ciudadanos.
Quienes opten por visitar el Warairepano, a través del sistema teleférico, podrán acceder a los diferentes operativos dispuestos por el Saime, la Oficina Nacional Antidroga, y el Seniat en Maripérez.
Los adultos y niños podrán disfrutar de actividades culturales, conciertos en vivo, artistas, momias, pinta caritas y una gran feria artesanal con expositores de diferentes puntos de la ciudad capital.

lunes, 25 de febrero de 2013

Acuerdan medidas de protección para el Parque Nacional El Avila

Parque Nacional El Avila Waraira Repano
Fuente: www.noticiaaldia.com 18 de febrero 2013
A solicitud del Ministerio Público fueron acordadas medidas precautelativas para la protección del Parque Nacional El Ávila, ubicado en el Área Metropolitana de Caracas (AMC), acción ejecutada a fin de evitar daños ambientales productos de los incendios forestales.
La solicitud fue llevada a cabo por la fiscal 88º nacional auxiliar con competencia en materia de Defensa Integral del Ambiente y Delito Ambiental, Nini Contreras.
En ese sentido, el Tribunal 26º de Control del AMC acordó la ocupación, vigilancia y control por parte de funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y del Instituto Nacional de Parques (Inparques), de todos los accesos al referido pulmón vegetal de la capital.
Asimismo, los efectivos castrenses deberán revisar a todas las personas que ingresen a los referidos espacios con bolsos, morrales, koalas, así como con cualquier otro instrumento en el que se puedan ocultar objetos y sustancias inflamables que puedan originar incendios en la vegetación.
Igualmente, los funcionarios antes mencionados deberán realizar recorridos continuos dentro del Parque a fin de verificar el cumplimiento de las medidas.
Adicionalmente, en las medidas solicitadas por el Ministerio Público y acordadas por la referida instancia judicial, se insta a instituciones públicas, privadas, organizaciones no gubernamentales, ente otras, a fortalecer los programas de prevención, detección, combate, extinción y evaluación de los incendios de vegetación, dotando con equipos y personal adiestrado en estas tareas, además de la tramitación y gestión de recursos para labores de vigilancia en esta materia, por parte de las alcaldías a las que les competa.
También, se acordó el establecimiento de puntos de control y observación para la detección temprana de incendios en la vegetación, además de realizar el mantenimiento respectivo de cortafuegos, promover la participación de organismos oficiales y la sociedad civil en la labores de vigilancia, prevención, desarrollo de programas de educación ambiental, jornadas de saneamiento y recuperación de las áreas afectadas.
El referido Tribunal acordó la ejecución de programas de saneamiento y de recuperación en las áreas afectadas por parte de funcionarios integrantes de la Misión Árbol.
Cabe señalar que las medidas anteriormente descritas no serán aplicables a las personas que habitan dentro del Parque Nacional.
Es importante mencionar que con relación al incendio forestal detectado este fin de semana en sectores de Los Chorros y La Culebrilla, realizaron sobrevuelos el director de Defensa Integral del Ambiente y Delito Ambiental del Ministerio Público, Abigail Rodríguez; así como el director de Guardería Ambiental de la Guardia Nacional Bolivariana, general de Brigada Leandro Fornerino; y funcionarios de Inparques y bomberos metropolitanos.

Reportan incendio forestal en el Ávila

Primer incendio forestal del 2013 zona del Estribo de Duarte, Parque Nacional El Avila
Fuente: www.eluniversal.com Caracas, 17 de febrero de 2013 foto de Internet
Fue cerrado preventivamente el paso por la Cota Mil entre Los Chorros y Boleíta.
Un incendio en el parque nacional El Ávila es lo que han reportado quienes circulan por la Cota Mil. El fuego se ha extendido en el tramo entre Los Chorros y Boleíta.
Protección Civil Sucre informó que el hecho se registra en el sector Estribo de Duarte y que los organismos competentes ya están en el lugar para procurar apagar el fuego.
Según reportan usuarios a través de la red social Twitter, el incidente provocó el cierre de la avenida Boyacá a nivel de Los Chorros.
Es el primer incendio forestal que se registra en 2013.

sábado, 19 de enero de 2013

Parque el Ávila cumple 54 años

El Decreto 473, emitido el 12 de diciembre de 1958, fue determinante para el ambiente y el paisaje caraqueño. La decisión de afectar un área de 66.182 hectáreas para crear el Parque Nacional El Ávila, permitió preservar el principal pulmón vegetal de Caracas. Posteriormente, el 26 de mayo de 1974, otro decreto incorporó tierras adicionales al reservorio boscoso y aumentó su superficie a 81.900 hectáreas.
La ONG Parkswatch recuerda en su página web que en el parque se han documentado más de 100 especies de mariposas, aproximadamente 120 especies de mamíferos, 20 de anfibios, 30 de reptiles y 500 especies de aves, cifra equivalente a 36% de la avifauna venezolana.
“Nueve de esas especies de aves son endémicas para Venezuela y tres son especies amenazadas. Además se observan más de 1.800 especies vegetales de diversos grupos taxonómicos. Varias especies de plantas son endémicas de la cordillera de la Costa y algunas, incluso, son endémicas del Parque Nacional El Ávila”, señala.
La organización considera el Waraira Repano –su nombre oficial– como un parque vulnerable, debido principalmente a los incendios forestales y la presión de asentamientos urbanos.

viernes, 18 de enero de 2013

La Sultana del Ávila

Boceto "cielo de Caracas" por Jesús Torrealba
 
"La Sultana del Ávila" 2009 por Jesús Torrealba, Pintura para cerámica al frio sobre tela
 
Fuente: http://zuplemento.wordpress.com/2009/01/27/la-sultana-del-avila/ publicado en 2009
Si desean ver un poco más del proceso de realización visiten mi blog: http://JesusTorrealba.blogia.com
Recientemente terminé este cuadro, el cual está basado en una ilustración que realicé hace un par de años para el tópico “uno por semana” del ForoZup, en esa oportunidad se trataba de hacer un dibujo con el tema “cielo” y yo contribuí con “cielo de Caracas”, el concepto del trabajo me gustó y decidí hacer un cuadro.

sábado, 12 de enero de 2013

El Palacio

El Avila y Caracas

Fuente: http://hanniagomez.blogspot.com.es/search/label/damero 20 agosto 2007
Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL. Caracas, 1996; Peter Lang, Editor. Suburban Discipline. The Hanging Suburbs. Storefront Books No. 2. Princeton Architectural Press. New York, 1997.
Venezuela escasea en textos de arquitectura, pero es abundante en poesía y literatura. Basta considerar que la primera vez que se hiciera mención de la freudiana relación entre la ciudad y el paisaje fuese, justamente, en un verso de 1700. Es lógico que fuera así. Como refiere Rafael Angel Insausti en "El Avila en verso", ensayo publicado en la revista Shell en el año 56, desde muy temprano, viajeros, pintores, músicos, poetas y “cuantos saben mirar, han sentido, para su gozo o tormento, la extraña fascinación del Avila.”1
Cuando los españoles suben la cuesta que los trae desde el mar, buscando dónde hacer una nueva fundación, se sorprenden ante el panorama de un sitio particularmente ideal, que parecía reclamar, el nacimiento de una ciudad “que el monte venía pensando con milenaria ternura.” La fundación, de acuerdo al patrón en damero de las Leyes de Indias, le dio pronto forma y sentido a la idoneidad urbana innata de la arcadia natural. El resultado fue una dulce ciudad asentada en un enclave magnético, un paraje mítico. Sólo al final de los tiempos la amnesia reciente de las leyes que hicieron posible a esa primera Caracas, tiene en jaque este equilibrio.
En el poema “América”, Andrés Bello canta al enamoramiento ancestral entre la montaña y la ciudad. A raíz de un incendio que arrasa al Avila cruelmente un verano, Bello decide abrazar su mole de granito y la incluye, la ancla en los espacios de Caracas como un monumento más, como el edificio más grandioso. El deja por sentado para las generaciones por venir la cualidad arquitectónica de la masa, absoluta y eterna “del Avila eminente”:
“...brillan en las cornisas y portales
de un soberbio palacio mil labores
y grupos mil de antorchas y fanales
el resplandor de lejos reverbera
en calles, plazas, domos y miradores”.

El soberbio palacio estará siempre en la ciudad, la montaña se hace urbana. Toda otra arquitectura, toda otra fábrica se le es comparada. Es un monumento por antonomasia, un monumento que por virtud del poema entra a clasificarse razonadamente dentro de las tipologías urbanas que Caracas inventa. Bello ha dictado nada menos que un parámetro para relacionar a la ciudad y los hitos de la naturaleza.
De allí en adelante, los poetas que escriben de Caracas y del resto de las ciudades de Venezuela, siguen las indicaciones de Bello. Caracas y su actitud sobre el valle son repetidamente referidas, descritas y pensadas por décadas y siglos en los mismos términos de inclusión urbana del paisaje... la retícula es su inquietant étranger: salta las quebradas, trepa por las laderas, sus lapsus surreales siempre revelando algo; los edificios anidan geométricamente en las cuencas, en las sabanas y en las hondonadas, las villas se deshacen rectangularmente en jardines escalonados. El damero se multiplica, recreándose en cada elemento del paisaje, atándolo, domesticándolo, diseñándolo con imaginación. Algo que debía de haberse quedado en la memoria colectiva para siempre.
Caracas y el Avila se vuelven inseparables en la historia literaria, científica, política y social del país. Asimismo, su dialéctica urbana. En el romance de la tierra de Caracas, la naturaleza es, por lo tanto, el “gigante del cuento de la ciudad”. El orden de la una y la exagerada exuberancia de la otra hacen que nazca intuitivamente una tradición urbana diferente, propia. Esta intuición es a la vez intuida, empezada a ser reconocida y a tomar forma literaria en 1849, en una composición de un poeta llamado Abigaíl Lozano, titulada: “A Caracas.” Allí se ve a la ciudad por primera vez como:


“Sultana voluptuosa reclinada
del Avila en el seno colosal.”Una década más tarde, en 1858, otro poeta, H. García de Quevedo, ya le hacía eco:
“En la falda de un monte que engalana
feraz verdura de perpetuo abril
tendida está, cual virgen musulmana,
Caracas la gentil.”

El romanticismo criollo abraza con furor estas sensuales imágenes orientalistas. Mariano Picón Salas afirma que “todos los elementos de los que echará mano nuestro Romanticismo (...) ya aparecen en el canto de García de Quevedo; las ciudades son “sultanas” o “vírgenes” mientras que “Virgen desamparada y Reina del Occidente” llamará Abigaíl Lozano a Barquisimeto. Ninfas, hadas, son las ciudades. Náyade del Anauco es un nombre también para Caracas. Epítetos de la magia juguetona, del coqueteo erótico, del diálogo iluminado de la nueva condición urbana que propone esta ciudad de Indias, esta utopía renacentista implantada en el Edén. Las analogías literarias registran con fino olfato los primeros resultados del urbanismo criollo, y a su vez lo influyen. Hoy podemos decir que en el alba de esa poesía romántica está escrita la historia de la mejor tradición urbana caraqueña.
Finalmente, es en el poema de J. A. Pérez Bonalde (“Vuelta a la patria”, 1880) que se perpetúa definitivamente esta relación ciudad-naturaleza:

 
“Caracas allí está, vedla tendida
a las faldas del Avila empinado,
Odalisca rendida
a los pies del Sultán enamorado.”

“Caracas allí está, vedla tendida”. Esta estrofa se vuelve la más célebre de la literatura caraqueña del siglo XIX; se convierte en lo que podríamos llamar el lema urbano caraqueño. El verbo “tendida”, de tender, invita a la ciudad a permanecer por siempre acostada a los pies del Avila, como la favorita rendida, voluptuosamente vencida. Una entrega. Voluntaria... y mutua.
“Tender” en este caso evoca la postración romántica, la aparente sumisión a la naturaleza circundante. Como consecuencia de este conjuro poético, la ciudad de allí en adelante quiere emplear en el valle todos los sinónimos de “tenderse” a lo largo de éste como si de un diván estupendo se tratase: la ciudad, desperezándose, se estiró todo lo que pudo, se dilató intentando llenar cada resquicio, se expandió hacia los valles menores, se desplegó, se alargó de punta a punta, se desdobló, se dio vuelta, lentamente primero, aceleradamente después. Como siguiendo un deseo que la hacía querer abarcar con el cuerpo todo el territorio (sin haber estado nunca en la capacidad de lograrlo por completo, aún hoy), jugueteaba con la idea de que se lucía cubriéndolo todo con sus túnicas exquisitas, adamascando el paisaje...
La suburbana alfombra regional de comunidades dispersas por los valles, de edificios guindados de los riscos como alhajas y draperías y la caótica Babilonia de la periferia, fueron el miope producto, desafortunadamente, de esta “consabida imagen” de la poesía, la cual, no obstante, sigue profundamente grabada en el inconsciente colectivo como un arquetipo palpitante. Siempre vuelve, y tendrá que volver, constantemente transformada. Si en la “vieja metáfora”, como escribiera Insausti, “dialogan la tradición y el porvenir”, no importa si en el pasado perdimos medio siglo de crecimiento errado. Ello seguirá hablándonos de la hermosa mujer que fuera Caracas una vez... y de su soberbio palacio, cuya inteligente relación urbana, si queremos, todavía podemos retomar. Los manuales urbanísticos de Bello y sus discípulos siguen allí para ayudarnos.
NOTAS:
1. Insausti, Rafael Angel.
"El Avila en verso". Revista Shell. Caracas, 1956.

miércoles, 2 de enero de 2013

Petroglifos de la Hacienda El Santo Cristo o Zamurito, al norte de Guatire, Estado Miranda

Excursionistas visitan los Petroglifos Santo Cristo o Zamurito
Petroglifo Santo Cristo o Zamurito
Petroglifos Santo Cristo o Zamurito
Tarjeta lelefonica CANTV con Petroglifo Zamurito

Fuente: http://arqueologiavenezuela.blogspot.com.es/ y varios Internet
Por allá; al noroeste de Guatire a unos 2.050 metros de altura, y con el más fascinante clima nublado de montaña, como diente aserrado de la Fila Maestra en el Parque Nacional El Ávila, se erige majestuoso el pico Zamurito, y en su vientre palpitante de vida, como desafiando al enmarañado boscaje permanece irreverente la majestuosa hacienda Santo Cristo.